Es lamentable como los medios de comunicación, en su afán de conseguir rating y mantenernos narcotizados, encuentran estrategias de información muy lejos de brindar a la comunidad conocimientos con fines instructivos, pedagógicos y/o veraces.
“Trágame tierra” debió pensar Sandra*, una bonita estudiante del grado once de un colegio de mujeres de Tuluá cuando hace unos días, en un acto de izada de bandera, la rectora de su colegio dijo, ante todas las estudiantes y docentes, que “habían personas indecentes que se tomaban fotografías corrompidas y dañaban, con su ociosidad libidinosa, el buen nombre de la institución”.
Resulta contradictorio que una persona que goza de manera desmedida de la libertad de expresión amenace con presentar un proyecto de ley para coartar las mismas libertades a los medios de comunicación, como lo anunció la Senadora Piedad Córdoba.
La noticia de la liberación de la ex candidata presidencial Ingrid Betancourth le dio la vuelta al mundo, pero más allá del impacto que tuvo esta noticia en la opinión pública por la forma cómo se desarrolló su rescate, lo que sorprendió fue la postura tan uribista de la política a quien muchos daban como detractora de la política de seguridad del Presidente.
Estar en una Cabalgata de feria en Tuluá es presenciar un espectáculo en el que no falta: mujeres lindas, licor, borrachos, los que piden prestado un caballo sólo para la foto, el ‘traqueto’, el ‘lavaperros’, el ‘narco’, y por supuesto el ‘pelao’ que corre detrás de éstos y sus mujeres llevándoles la botella de Old Parr o Buchanan`s, al mejor estilo de la época republicana.
¿Qué futuro tiene la juventud en nuestra ciudad? Para nadie es un secreto la falta de oportunidades para éstos, en una ciudad en la cual se compra el tiempo en cualquier esquina, donde la droga circula como manjares sin ningún limitante, donde adolescentes ofrecen sus cuerpos como frutas en cualquier supermercado y la muerte espera impacientemente el accionar de los gatillos.
Revista independiente no se responsabiliza por las opiniones de los columnistas y se reserva el derecho de publicar los mensajes de contenido ofensivo o discriminatorio.